Durante la época invernal, la humedad ambiental desciende drásticamente y la calefacción interior reseca nuestra barrera protectora cutánea. Esto puede provocar descamación, tirantez y brotes de rosácea.
1. Limpieza suave sin sulfatos
Evita los limpiadores espumosos agresivos que barren los lípidos naturales. Opta por emulsiones de limpieza o aguas micelares hidratantes.
2. Incorpora Ácido Hialurónico y Ceramidas
El ácido hialurónico retiene el agua en la epidermis, mientras que las ceramidas sellan la barrera lipídica para impedir que el agua se evapore al ambiente exterior.
3. Protector Solar: No negociable
Aunque esté nublado, la radiación UVA sigue atravesando las nubes e impactando las células sanas de tu rostro. Aplica protector solar SPF 50+ todas las mañanas.

